domingo, 6 de abril de 2014

COFRADIA DE "LA SANTA VERA CRUZ"



  
            En los últimos años se ha formado en nuestro pueblo una cofradía ligada principalmente a las celebraciones propias de la Semana Santa aunque nó exclusivamente.

                 Con el nombre de "Cofradía del Santísimo Cristo y la Virgen María" quieren potenciar los actos religiosos, sobre todo las procesiones que ya son tradicionales en nuestra parroquia desde hace siglos.

              Al hilo de este hecho, y como homenaje a esta personas que se esfuerzan por mantener y enriquecer nuestras tradiciones y recuperar su sentido social y sobre todo religioso, quiero dejar constancia de algunas notas sobre la institución que durante muchos siglos fue referente de muchas de las clebraciones religiosas y festivas típicas de nuestro pueblo (muchas de ellas perdidas, como la fiesta de la Cruz de Mayo) y es precusora de la actual asociación.

              Se trata de la "COFRADÍA DE LA SANTA VERA CRUZ"

  
Santo Cristo de la Guia
       
Esta es la cofradía que, de antiguo y como en tantos otros lugares, se encargaba de organizar las procesiones de Jueves Santo.

            Su cabildo se reunía el “domingo Lázaro” y acordaba quienes tenían que llevar las imágenes del Nazareno y la Soledad, así como el Sto. Cristo de la Guía y demás insignias en la procesión o carrera del entierro el Jueves Santo.

            Antiguamente, cuando “había disciplina” acordaban quién tenía que acompañar a los hermanos penitentes y encargarse de los demás elementos.

            Se encargaban del cuidado y custodia de los pendones y demás ornamentos de las imágenes que sacaban en procesión en Semana Santa. También compraron algunos de los pendones (En 1714 uno de damasco verde y en 1758 uno negro)

            También se encargaban de la custodia de las andas para los muertos (en 1869 acordaron que se utilizasen para todos los difuntos, no solo los cofrades), y al menos desde 1717 se encargaban de pagar al enterrador. En las cuentas parroquiales figura que asumieron esa función hasta el año 1917. A partir de 1918 se encargaba el municipio.

            Celebraban su fiesta el 3 de Mayo y se cargaban con los gastos de las funciones religiosas de esta fecha, con vísperas misa y procesión. También hacían fiesta el “domingo o infraoctava del Corpus”. Encargaban una misa rezada por cada hermano difunto, así como también se encargaban del pago de sermones como en la fiesta de la “Invención de la Sta. Cruz”, donativos de cera,  obleas, etc.

            La Cruz que sacaban en procesión en las fiestas de Mayo era la dorada que actualmente está en el centro del Altar Mayor, aunque no está claro que sea esta la Cruz dorada que la cofradía compró en 1712 por 541 reales.

            En todo caso se hizo esta procesión hasta el primer tercio del siglo XX, y luego esa cruz se utilizaba para poner en el lugar de la Patrona como remate del monumento que se montaba para el Jueves Santo e incluso durante toda la Cuaresma.

            Desde 1850 asumió el cargo de las fiestas del Señor.

            En cuanto a su origen es difícil establecer, porque, como ocurre con otras cofradías, no existen libros de  registro de sus cuentas hasta el siglo XVIII, en este caso las primeras que se conservan son de 1710.

            D. Francisco Sanz de Frutos se refiere, en su inventario de 1877, a esta cofradía como “Universalísima”, y explica que él mismo copió sus Estatutos o Fueros en el libro de “Casa y Variedades”, el cual desgraciadamente ha desaparecido del archivo parroquial.

            Seguramente el origen de esta cofradía está en torno a la mitad del siglo XIV como el resto de las principales cofradías que, por esos años, nacieron en la parroquia.

            Las cofradías de la Asunción, San Bartolomé, Sta. Catalina, San Andrés e incluso la primera cofradía del Rosario (esta se volvió a restablecer en 1676) tienen las primeras referencias en los libros parroquiales desde 1551 fecha de la aprobación de los primeros estatutos de la cofradía de Sta. Catalina.

            En todo caso en el archivo parroquial existen dos libros de cuentas de esta cofradía. El primero comienza con las cuentas y nombramiento de oficiales de 1710 y acaba con las cuentas de 1724.

            El segundo incluye las cuentas y nombramientos de 1754 a 1774, por lo que se intuye la existencia de un desaparecido libro de cuentas que reuniese las cuentas comprendidas entre 1724 y 1753.

            A partir de 1774 no se tienen registro de cuentas de esta cofradía, ni de ninguna otra, aunque se hace referencia a le existencia de libros de cuentas corrientes.

            La irrupción francesa en la zona, de la que existen referencias en el archivo parroquial así como de la destrucción de documentos que llevaron a cabo los soldados y también las distintas desamortizaciones que tuvieron lugar, seguramente provocaron que no se conservasen estos libros junto al resto de los parroquiales y ocasionasen la desaparición de algunas cofradías, sobre todo las que tenían bienes como ganados, viñas y tierras.

            En todo caso, en los libros de colecturía corriente figura el cumplimiento de las obligaciones y cargos que tenía la cofradía de la Cruz. Hasta 1917 figura, en las cuentas de la parroquia que esta cofradía era beneficiaria de los derechos de “rompimiento de sepulturas”.

Virgen de La Soledad

            La denominación de Cofradía de la Santa Vera Cruz está muy extendida por toda España, y en muchos casos son organizaciones que datan de los siglos XIII y XIV y generalmente están ligadas a la Orden Franciscana  o sus cofradías de la Orden Tercera. En nuestro caso no sería de extrañar dada la cercanía del convento franciscano de Coca y de cómo sus frailes actuaban como tenientes o coadjutores en nuestra parroquia.

            Estos frailes, junto a los dominicos de Santa María, sobre todo y trinitarios, agustinos y carmelitas de Segovia, Medina y Arévalo, entre otros, son los “responsables” de la mayor parte de devociones y advocaciones de nuestra parroquia porque son ellos los que se encargaban, como tenientes, del día a día de la parroquia con la administración de sacramentos, capellanías, etc. Así como ejercer en numerosas ocasiones como predicadores.

domingo, 9 de marzo de 2014

UNA HIPÓTESIS SOBRE EL AUTOR DE LA IMAGEN DE LA ASUNCION



 
Imagen de la Ntra Sra. de la Asunción
           En los libros de cuentas de la parroquia de Nava no figura ningún pago a un posible escultor de la imagen de la Virgen de la Asunción que presidía la parte superior del antiguo retablo.

            Sabemos que figuran diversos pagos al arquitecto o ensamblador José de Arroyo y un pago al pintor Cristóbal Pérez Teruel por los seis cuadros que lo componían, pero ninguno a la persona encargada de tallar la imagen de María.

            Como no tenemos el contrato de la obra, tampoco sabemos si el autor de esa obra fue alguien distinto del propio arquitecto o ensamblador del retablo.

            José de Arroyo figura como autor de varias imágenes de los retablos que contrataba, pero en dichos contratos, hasta 1.657 en que se refiere a sí mismo como maestro arquitecto, figura siempre como ensamblador.
           
            Sería el que, aparte de contratista de la obra, hiciese el diseño, distribución y se encargase del montaje final una vez acabado el trabajo previo en los talleres.

            El año de comienzo de la construcción de nuestro retablo fue 1659 y en 1661 figura un pago a José de Arroyo por realizar la peana de la Virgen con el Niño, los marcos de los cuadros del retablo y los frontales de los altares colaterales.

            Es de imaginar que, si se hubiese encargado a este maestro la confección de la imagen de la Asunción, también apareciese dicho pago.

            Cabe la posibilidad de que el coste de la imagen fuese asumido por la Cofradía de la Asunción, en cuyo caso no aparecería en las cuentas de la fábrica de la iglesia o que dicho gasto estuviese ya incluido en el contrato y por tanto en la cuenta pagada al maestro Arroyo.

            Personalmente me inclino a pensar, y es una pura hipótesis, que la imagen fuese aportada por el propio José de Arroyo, y fuese una de las obras con las que se quedó del inconcluso retablo de Ataquines que en 1656 contrató junto al escultor vallisoletano Francisco Díez de Tudanca.

            En este caso habría que deducir que el autor de dicha imagen de María siendo subida al Cielo por los Ángles sería  Tudanca, pues es quien está documentado que realizó numerosas esculturas para dicho retablo, y al asumir el maestro ensamblador que no se podía terminar la obra se quedó en propiedad las imágenes que estaban ya acabadas.

            Además, cuando se contrata el retablo de Nava, Arroyo y Tudanca estaban trabajando juntos en el retablo de la iglesia de San Antolín de Tordesillas con una estructura muy similar al de nuestra parroquia.

También me ha resultado siempre curioso que el retablo antiguo de Nava, al igual que el nuevo tuviese dos imágenes de la Virgen María. Esta de la Asunción y debajo de ella estaba la imagen de la Patrona con el Niño que ahora está relegada al altar lateral izquierdo. Esto podría indicar que,  por una cuestión quizá de economía, se aprovechase una “oferta” del contratista y se aprovechasen partes ya construidas del retablo mencionado de Ataquines.
 
La propia imagen de la Virgen muestra numerosos rasgos y características propias de la obra de Díez de Tudanca o de su taller, aunque es una imagen característica de la escuela castellana de la época.

            Personalmente me atrevería a decir que también la imagen de Santa Águeda que se conserva en la parroquia es del mismo Tudanca. Esta obra se inventaría en 1.697 que es el primer inventario desde 1.660 fecha de la posible adquisición.

            Es probable que la compra de la imagen la hiciese su cofradía de mujeres que ya por entonces celebraba su fiesta. En todo caso no he encontrado el  pago de la misma en las cuentas de Fabrica.


      
Retablo de la iglesia de San Antolin
       Francisco Diez de Tudanca nació en Valladolid en mayo de 1.616, bautizado en la iglesia de Santiago.

            En diversos escritos y estudios figura como discípulo de Gregorio Fernández y pudiera ser pues Tudanca tenía 20 años cuando Fernández murió. Es difícil asegurar si era discípulo suyo, lo más probable es que lo fuese de algún otro discípulo suyo.

            Lo que si es seguro es que varias obras de Francisco Díez son directamente copia de obras de Gregorio Fernández, como por ejemplo el paso del Descendimiento de Medina de Rioseco contratado en marzo de 1.663.

           
La obra de Díez de Tudanca y de su taller está muy repartida tanto por  la provincia de Valladolid (en cuya plaza mayor parece estaba su taller) como por León donde recibió bastantes encargos, y las provincias cercanas de Zamora, Avila, Segovia, etc.

            Algunas de sus obras son:

  • En 1650 una imagen de Santa Lucía en Lomoviejo (Valladolid)
  • También en 1650 una Asunción para el clérigo Francisco Santos de Tordesillas.
  • En 1652 un Cristo Yacente para la villa palentina de Villada.
  • Otro Cristo Yacente para Martín Muñoz de las Posadas.
  • En 1653 Siete esculturas para el convento de Franciscanas de Cuenca de Campos (Valladolid)
  • Ese mismo año pudo hacer el altorrelieve de la Transfiguración del retablo mayor de la iglesia de El Salvador en Boadilla de Rioseco (Palencia)
  • En 1655 un Crucifijo a tamaño real para Francisco de Arellano de Leon.
  • En 1656 es cuando contrata 30 esculturas para el retablo de la iglesia de Ataquines (Valladolid) que no llegaría a realizar en su totalidad.
  • Retablo de la iglesia penitencial de la Pasión en Bercero (Valladolid). En este retablo son varias las imágenes que se pueden atribuir a Tudanca.
  • En 1661 hizo dos Inmaculadas, una para el convento de San Francisco  de Mayorga de Campos de Valladolid, y la otra para Melgar de Fernamental (Burgos).
  • De 1663 data el contrato del Descendimiento de Medina de Rioseco y también el paso del Santo Entierro para la cofradía de la Soledad de la misma localidad.
  • Hacia 1664 hace el Cristo del Perdón del Colegio de los Trinitarios Descalzos de Valladolid..
  • Otra copia del mismo Cristo para el mismo colegio de esta orden en Pamplona.
  • Otro Cristo del Perdón actualmente en el museo diocesano de Valladolid.
  • Santísimo Cristo del Perdón de Hervás.
  • En 1667 un San Miguel para la iglesia de Santiago de Avila.
  • Ese mismo año otro paso del Descendimiento para Benavente (Zamora).
  • En 1668 una Santa Agueda para Bernuy de Zapardiel (Avila).
  • En 1674 contrata el paso del Expolio para la Cofradía de Jesús Nazareno de León.
  • En enero de 1675 contrata los retablos colaterales de la capilla mayor del convento de San Francisco en Valladolid.
  • Cristo del Perdón (Valladolid)
  • En 1678 contrata un San Pedro  para Tiedra y el retablo mayor de la parroquial de San Martín en Traspinedo (Los dos en Valladolid).

Tuvo numerosos aprendices y colaboradores que dan idea de que su taller era bastante grande y muy influyente. Alguno de sus discípulos fueron Antonio de Brizuela, Felipe del Rincón, Pedro de Baños, y sobre todo Juan de Avila que sería el más relevante de sus discípulos.

Francisco Díez de Tudanca murió hacia 1.689

            El presente resumen de la vida y obra de Tudanca está tomado del trabajo realizado por María Antonia Fernandez del Hoyo titulado “EL ESCULTOR VALLISOLETANO FRANCISCO DIEZ DE TUDANCA (1616-?) 

Autografo de Tudanca

domingo, 16 de febrero de 2014

CRISTÓBAL PÉREZ DE TERUEL



         
          Siguiendo con las entradas anteriores sobre el “retablo mayor antiguo” de la iglesia parroquial de Nava de la Asunción, quiero dejar nota de algunos datos sobre el pintor de los cuadros de dicho altar y que fue el pintor afincado en Segovia, aunque natural de Cuenca, CRISTOBAL PEREZ DE TERUEL.

El único dato que, de momento, vincula al pintor Cristóbal Pérez Teruel con la obra del retablo de la iglesia de Nava , es la mención que se hace en las cuentas de Fábrica del año 1.661 del pago de 1.250 reales a dicho “maestro de pintar” por las seis pinturas incluidas en dicho retablo.

            Como quedó dicho en las anteriores entradas sobre este tema, cuando se construye la nueva Capilla Mayor de la Iglesia, inaugurada en 1739, se vende el retablo antiguo obra de José de Arroyo, a la Cofradía de San Bartolomé.

           En 1743 la Cofradía paga una parte de los 4000 reales que se comprometieron a entregar por el retablo, aunque todo parece indicar que sólo utilizaron parte de la estructura y cuadros que componían el mismo.

            Queda claro que no se quedan con la imagen de la Virgen de la Asunción que pertenecía a su propia cofradía y parece que sólo utilizan cuatro de los seis cuadro pintados por Cristóbal, aparte que la estructura del retablo es totalmente distinta puesto que tampoco conservan el espacio del camarín de la Patrona, ni la parte superior del retablo actual parece la original de la obra de Arroyo.

            Los cuatro cuadros que se conservan en el actual retablo representan imágenes de la vida de María:



  • Inmaculada Concepción de María.
  • Nacimiento de María
  • Purificación de María y presentación de Jesús en el Templo.
  • Desposorios de la Virgen y San José.



Purificación de María

Inmaculada Concepción

Desposorios de la Virgen y San José

Nacimiento de María

            Cristóbal Pérez Teruel trabajó junto a José de Arroyo en el retablo de la Virgen de la Fuencisla que contrató el arquitecto Pedro de la Torre. Arroyo trabajó como ensamblador y Cristóbal pinto cuatro de los cuadros que decoran dicho retablo con temática muy parecida a los cuadros del retablo de Nava. En este retablo de la Fuencisla, la obra pictórica más interesante es el que representa la “Asunción de la Virgen” y que es obra de José de Ribera “El Españoleto”. Otros cuadros de este retablo son de Francisco Camilo.

           También realiza trabajos como tasador de pinturas de la colección de arte del Obispo de Segovia Don Pedro de Neila (1645-1647).

            En 1.670 realiza los cuadros del retablo del altar mayor de la iglesia de Matabuena  (Segovia) que realizó el ensamblador Juan Santos de Prados.

            Tuvo al menos dos hijos: María Pérez de Teruel, casada con un maestro fundidor de letras  de imprenta y Alejandro Pérez de Teruel que fue pintor como su padre. Pintó alguna de la obras murales de la ermita de Natividad de la Villa de Méntrida (Toledo).

            Parece ser que la familia Pérez de Teruel procedía de Cuenca y se trataba de una familia de cristianos conversos. Su padre era Melchor Pérez de Teruel, su abuelo se llamaba Diego y su bisabuelo Andes Pérez de Teruel. Todos ellos hidalgos de Cuenca.

             Como buena parte de nuestro patrimonio parroquial, estas pinturas necesitan una urgente restauración o al menos una limpieza y seguramente algún tipo de actuación que preserve estas obras de las humedades que asolan nuestro templo parroquial. Amén.

lunes, 3 de febrero de 2014

POR SAN BLAS....

La devoción a San Blas en la parroquia de Nava de la Asunción es una de las más antiguas de las que tenemos noticias.

Este Santo Obispo médico y mártir fue ejecutado a comienzos del siglo IV en Sebaste dónde tenía su sede episcopal.

Sebaste era una población Armenia que actualmente pertenece a Turquia.

Su fama de taumaturgo le viene por la tradición que existe de que salvó milagrosamente a un niño que tenía una espina clavada en la garganta, además de otros milagros.

Su devoción se extendió durante la edad media por toda la cristiandad y se le invoca como protector contra los males de garganta y también de los animales. En España son numerosísimas las poblaciones que conservan alguna celebración o tradición ligada a la fiesta de San Blas.

En Nava esta devoción estuvo unida a la de otros santos protectores contra diversos males como San Sebastián o  San Roque intercesores contra la peste.

LA RELIQUIA


Arca con las reliquias de San Blas y quizás
de San Sebastián
La referencia más antigua a San Blas que se conserva en el archivo es de su reliquia y data del inventario de 1611 que, por otra parte es el más antiguo de los que se conservan en la parroquia.

No se conserva ningún documento que acredite el origen ni la autenticidad de esta reliquia. Además, ya en el siguiente inventario de 1632, al hacer el apunte de este relicario, se dice que contiene restos de San Blas y de San Sebastián.

Parece ser que durante mucho tiempo, la tradición popular ha unido la devoción a estos dos santos protectores contra graves dolencias.

Era más fuerte la devoción a San Sebastián pues tenía su propia ermita a la entrada del pueblo por el camino de Segovia y también contaba con su propia cofradía, la cual celebraba cabildo y oficio por sus difuntos el día de San Blas, y en 1770 un matrimonio de cofrades de San Sebastián se compromete a “vestir” las dos imágenes.

Los inventarios antiguos se limitan a hacer una mínima referencia de los objetos, imágenes, altares y demás elementos de culto existentes, sin aportar apenas datos de su origen ni ningún elemento descriptivo que nos ayude a saber si han sufrido modificación desde entonces. En el caso de esta reliquia, el inventario de 1632 habla de “una caja de madera que está dentro de la pared del altar Mayor del lado del Evangelio…y en dichas cajas están muchas? reliquias del S. Sebastián y S. Blas, y están envueltas en un tafetán colado? con una red blanca encima ”.

El inventario de 1697 habla de que, en altar mayor, al lado del Evangelio existía una alacena en la que estaban varias reliquias, una de ellas era una arquita pequeña, pintada, con su cerradura y llave, y en ella una cajita con sus “vidrieras cristalineas” y en ella una reliquia de San Blas.

Vuelve a ser el inventario de 1877 el que resulta más completo a la hora de describir el arca que contiene los restos del Santo Obispo:

                          “Una caja de nogal sumamente llena de pinturas, con cuatro columnas, cuatro pies, dos cornisas y una cubierta, que la da forma de cofre o de sepulcro y nueve vidrieras. Por dentro está igualmente dibujada y encierra cuatro huesos, no pequeños por cierto para ser reliquias, y máxime si todos son de San Blas solamente, como cree el vulgo, y se consigna en el inventario de 1818. En virtud de lo cual se besan y veneran juntos como están el día 3 de Febrero. Sin embargo en el inventario de 1632 fol 27 se describen en una misma caja de madera las reliquias de San Sebastián y de San Blas. (305)”. (Punto 194 del Inventario de 1877)

Tradicionalmente esta reliquia viene siendo venerada en las misas que se celebran el día de su fiesta el 3 de Febrero.

LA IMAGEN

Por lo que se refiere a la imagen del Santo, la primera referencia escrita que encuentro en el archivo es en el inventario de 1632.
Imagen de San Blas el pasado dia
20 de Enero preparada para ir
al cine

En dicho documento se dice que esta imagen está en el altar de Ntra Sra de las Nieves hoy desaparecido junto a la imagen de San Roque. En este altar sigue en 1697 según el inventario de dicho año.

En el inventario de 1818 se dice que la imagen está en altar de la Virgen del Rosario junto a las imágenes de San Ramón (que sigue en el mismo sitio) San Sebastián (que también está en ese altar), y San Roque (imagen desaparecida hace pocos años). Junto a la imagen de San Blas estaba entonces su reliquia.

El altar de la Virgen del Rosario ha sido siempre el que ahora ocupa la imagen de nuestra patrona hasta

Actualmente está al lado izquierdo del otro altar colateral que antiguamente se titulaba del “Dulce Nombre de Jesús”

SU FIESTA

Como queda dicho antiguamente, el día de su fiesta, el 3 de Febrero se celebraba el cabildo de la cofradía de San Sebastián, además de un oficio por los difuntos de dicha cofradía.

No sabemos cuando empieza su barrio a celebrar su fiesta. Habría que revisar detenidamente los libros de colecturía antiguos para ver si arrojan algún tipo de luz sobre este tema, aunque es algo engorroso y difícil. Una tarea por hacer.

Lo que si sabemos es el dato que aporta el párroco D. Francisco Sanz de Frutos en su costumbrero de 1879:

“Después de una larga interrupción de más de 20 años, en el corriente de 1877 le sacó en procesión su antiguo barrio, que es el titulado barrio Redondo.” (Nº 61 de la Remisión a las notas de D. Francisco Sanz año  1877)

“El año 1877 y en 1878 los vecinos del barrio Redondo obsequiaron al Santo con procesión y misa que no habían celebrado 27 años antes.” (Costumbrero de  D. Francisco Sanz año  1879)

Hay que señalar que por esos años se recuperan otras fiestas de barrios que se habían interrumpido desde hace años. Así el 21 de enero de 1879 celebra la fiesta de San Sebastián el barrio del Caño que llevaba sin hacerlo desde 1851. También, al hablar del 16 de agosto dice D. Francisco que en los años 1877 y 1878 ha obsequiado a San Roque con procesión misa, sermón y ofertorio el barrio del Ramirón.

Al hablar de la fiesta de la Carmelita no dice que hubiera ninguna interrupción y dice:

    Jueves post Dominic Sexagesim:

“En este día, de tiempo inmemorial, celebran los vecinos del barrio de Bernardos procesión y misa de Ntra. Sra. del Carmen. La procesión recorre la calle de aquel barrio y calles de Cantarranas y del Consistorio. Se termina con la antífona del Benedictus carmelitano. La misa votiva del Carmen con Gloria y Credo y tres oraciones…
    En misa se hace ofertorio, como en todas las fiestas y se encomienda al lavabo y en la sepultura tres responsos cantados como en todas las misas de encargo.
    Dan el desayuno y 28 reales. 12 por la procesión y 12+4 por la misa.

Otras fiestas que se celebraban ese año eran las Aguedas, la Candelaria, Rosario,…

El siguiente costumbrero es el que en 1939 escribe D. Tirso y en él no se habla de que se celebre ninguna fiesta de San Blas aunque sí se veneraba su reliquia el día 3 de Febrero.

martes, 21 de enero de 2014

Joshep de Arroyo Maestro constructor del Altar Mayor antiguo

           Siguiendo lo escrito sobre el retablo del altar mayor antiguo de la iglesia de Nava de la Asunción, aquí van unos datos sobre el  maestro arquitecto que llevó a cabo dicha obra:   

                                                                  JOSHEP DE ARROYO

Altar Mayor de la antigua
Iglesia Parroquial de Nava
   Sabemos que estuvo casado con María de París y su hijo, el arquitecto José de Arroyo desarrolló su actividad principalmente en Madrid y Cuenca, y, el hijo murió el 20 de marzo de 1.696.

            El ensamblador segoviano José de Arroyo trabajó como aparejador para el arquitecto Pedro de la Torre en obras de retablos contratadas por este como el del Santuario de la Virgen de la Fuencisla o el de Santa María de Tordesillas.


           Precisamente la obra del retablo de Santa María le llevó a asentarse en esa Villa de Tordesillas en 1.655 y permaneció allí por lo menos hasta 1.659.

            Desde Tordesillas llevó a cabo varias obras en las  provincias de Segovia y Valladolid.

            En 1.656 contrata junto con el escultor Vallisoletano Francisco Diez de Tudanca el retablo de la iglesia de Ataquines, obra que seguramente no se llegó a concluir aunque se hicieron varias imágenes por parte de Díez de Tudanca y el arquitecto tenía destacados allí dos maestros navarros. Según consta fue Arroyo quien se quedó en poder de las imágenes que hasta la fecha había realizado Tudanca, sin que se sepa el destino de las mismas. (Quizás alguna esté ahora en la iglesia de la Nava).

            Entre los años 1.657 y 59 realiza el retablo mayor de la iglesia de San Antolín  de Tordesillas que muestra bastantes similitudes con lo que seguramente fue el retablo de la iglesia de Nava.

Retablo de la iglesia de San Antolín
en Tordesillas
             Este retablo tiene, en la parte superior, dos imágenes que representan a la Fe y la Caridad, obras que se atribuyen a Francisco Díez de Tudanca que por entonces colaboraba con Arroyo en el retablo de Ataquines.

            Al tiempo contrata el retablo de la iglesia de Santa Eulalia en Segovia aunque parece que no se encarga de su ejecución material de la que se encargan desde julio de 1.657 los maestros navarros que hasta la fecha se encargaban del retablo de Ataquines que quedó inconcluso.

            Puede ser obra suya también un pequeño retablo que hay en el lado de la Epístola de la misma iglesia de Santa Eulalia.

            En Agosto de 1.657 contrata el retablo de la Virgen del Rosario de la iglesia de Matilla de los Caños.

            El 24 de abril de 1.659, María de París otorga un poder a favor de su marido para que en su nombre pueda hacer conciertos y asientos relativos a la obra del retablo que se estaba ejecutando en la iglesia parroquial de Nava de Coca.

            Los datos que figuran en este resumen sobre la obra de José de Arroyo están tomados del trabajo “PRECISIONES SOBRE EL ENSAMBLADOR  JOSÉ DE ARROYO” de Jesús María Parrado del Olmo

            Por otra parte, en la tesis doctoral de María Teresa González Alarcón titulada “RETABLOS BARROCOS EN EL ARCEDIANATO DE SEGOVIA” figura José de Arroyo como constructor en 1.654 del altar de Nuestra Sra. De la Soledad de Villacastín, así como de la imagen de vestir de la propia Soledad en 1.655 y del retablo de la ermita de Nuestra Señora del Carrascal también de Villacastín en 1.659.

Retablo de la ermita
del Santo Cristo del Valle
Villacastín

            El retablo de la Soledad de Villacastín se construyó para la iglesia parroquial cumpliendo las últimas voluntades del sacerdote Antonio Guija González que fue comisario del Santo Oficio y, aparte de la imagen de la Soledad, tiene un cuadro deSanta Catalina y una imagen de San Blas y otra de San Antonio, en honor de los padres del benefactor que así se llamaban , y del propio sacerdote llamado Antonio. Corona el retablo un escudo dominico en referencia a la vinculación de esta orden con el Santo Oficio.

 la Soledad permanece en la parroquia , y, en su lugar se puso una imagen del titular de la ermita que, por su tamaño, apenas encaja en la hornacina central del retablo.
           Este retablo permaneció en la iglesia parroquial hasta que, en 1818 fue trasladado hasta la ermita del Santo Cristo del Valle, también en Villacastín. La imagen de

            En el mismo trabajo de González Alarcón se indica que realizó en 1.653 la traza del altar mayor de la Magdalena de Zamarramala que llevó a cabo el ensamblador Miguel de Prado Balboa. Arroyo se comprometió a realizar la imagen de la Magdalena, cosa que, al parecer, no llevó a cabo.

            Puede ser también obra de José de Arroyo el retablo y la imagen de San Miguel en la parroquia de Pozal de Gallinas (Valladolid).

lunes, 6 de enero de 2014

El Retablo Mayor Antiguo


Retablo Mayor Antiguo
Parte del retablo mayor de la antigua iglesia parroquial forma lo que actualmente es altar de la Virgen del Rosario, altar que tradicionalmente, y hasta hace muy pocos años, ocupaba San Bartolomé, 

La devoción a este Santo Apóstol ha sido una de las más antiguas, populares y pudientes de nuestra parroquia, donde tenía capilla propia, con su capellán. Existía también su cofradía y disponía de varios apeos propios.

El retablo del altar mayor de la antigua iglesia parroquial se comenzó a construir en 1659. Así consta en los registros de cuentas de fábrica de dicho año en que figura un primer pago de 3.300 reales de vellón al maestro segoviano José de Arroyo.

            El inventario del año 1.697, que es el primero en el que se registra la existencia de este retablo lo describe de esta manera:

         “Primeramente el retablo del Altar Mayor con una Nuestra Señora de la Asumpcion arriba con sus Ángeles alrededor y otra imagen de Nuestra Señora con su niño y vestida, ambos con coronas de plata y la imagen con un rostrillo de perlas falsas.
         Una custodia y seis cuadros embutidos en el mismo retablo y una lámina suelta con una imagen de Nuestra Señora de piedra ágata y ébano la cual dio el Señor Obispo de Osma.
         Y un Santo Cristo pequeño con su peana que está siempre puesto en el mismo altar. Y cuatro candeleros torneados colorados y dorados. Unas palabras y una tablita del evangelio de San Juan. Una mesa al lado de la epístola donde se ponen las vinajeras y otras cosas. Una alacena…
Cuadro de ágatas regalo de Fray Sebastián.
Estaba en el Altar Mayor antiguo.
Actualmente está muy deteriorado.

           A falta del contrato o escritura que sin duda se firmó y que incluiría con detalle las características y plazos de construcción del nuevo retablo, los únicos datos que, por el momento,  nos aportan cierta información fiable sobre esta obra los encontramos en las cuentas de fábrica de la Iglesia de Nava y que dan razón de los pagos que se fueron realizando desde el año 1.659 y que aportan alguna luz sobre las características y personas que intervinieron en el proceso de construcción, ensamblaje, dorado, etc.

            Así las cuentas de 1.659 se dice:

            “…por descargo tres mil y trescientos reales de vellón que entrego a Joseph Arroyo vecino de la ciudad de Segovia. Maestro con que se concertó hacer el Retablo. No mostró carta de pago por cuanto el dicho Joseph de Arroyo la dio y confesó haberlos recibido en la escritura? que se otorgó y obligó a hacer dicho retablo. Pasó? ante Gaspar Sanz Ca…ma vecino de la Villa de Coca

            En las cuentas del año siguiente figura el pago de mil cuatrocientos reales e indica que con este pago se completan los 4.700 reales que la Iglesia se había comprometido a pagar al Maestro segoviano. (Intervención en el pago de Diego de Arévalo, tío de Fray Sebastián).

            Es en las cuentas de 1.661 donde figura el pago por las seis pinturas incluidas en el retablo. Dicho pago de 1.250 reales se efectúa a favor de Cristóbal Pérez Teruel, “maestro de pintar”

            En dicho año figuran también los gastos de materiales y obreros para la clavazón y asiento del retablo así como la mesa del altar.

            Otro gasto de ese año se refiere al entregado a José de Arroyo por la realización de la peana de la imagen de la Virgen, los marcos de los cuadros del altar mayor y los frontales de los altares colaterales. Estos altares colaterales fueron los que se vendieron a la parroquia de Ciruelos cuando se construyeron los nuevos en 1751.

            Por último aparece otro pago a José de Arroyo bajo el epígrafe de “Conclusión del Retablo” y que se refiere a un pago efectuado previamente por el maestro escultor sin estar obligado a ello.

            Sería en el año 1.664 donde aparecen registrados los pagos correspondientes al dorado del retablo del altar mayor, desde la licencia del Obispo  hasta los gastos en obreros, cabrios, etc para la realización  de la obra y el pago a los oficiales que trabajaron con el maestro dorador.

            El maestro que realizó la obra fue Gaspar Díaz.

            A partir de esta fecha no se produce más novedad sobre este retablo, imagino que hasta 1.736 que es cuando dan comienzo las obras de construcción de la nueva Capilla Mayor o nave central de la iglesia tal y como la conocemos hoy.

            El proceso de construcción de la nueva Capilla Mayor duró desde 1.736 fecha en que era párroco D. Antonio Ladrón de Guevara y Valenzuela, hasta el 8 de Diciembre de 1.739 en que fue bendecida e inaugurada la obra con toda solemnidad por el entonces párroco el Licenciado D. Diego Jacinto de Tovía. En los años siguientes se siguió con la construcción de las naves laterales.

            Es fácil intuir que el retablo mayor fuera desmontado para la obra y que no fuese  montado en la nueva capilla pues allí estaba proyectado un nuevo retablo que llevó a cabo el maestro segoviano Manuel Suarez en 1.743.

            En las cuentas que sobre la construcción del nuevo retablo deja confeccionadas el Sr. Tovía el 1 de Julio de 1.743 hace mención a una partida pagada por la Cofradía de San Bartolomé:



            “… Item. Dos mil novecientos y cincuenta y un reales y treinta maravedíes recibidos del Patronato de San Bartolomé a cuenta de los cuatro mil que se obligaron a pagar los cofrades por el retablo que tenía dicha iglesia.”


            Es seguro que la cofradía de San Bartolomé ya dispuso del viejo retablo antes de esa fecha pues consta la construcción de la mesa de su altar  ya en el año 1.742. Esta mesa es la que se conserva actualmente con el relieve de un puñal en el centro, representativo del martirio que sufrió el Santo Apóstol.

            Por entonces la ubicación del altar de San Bartolomé estaba frente a la actual entrada principal, donde se encuentra ahora el altar de la Inmaculada Concepción. La distribución actual de los altares data de mediados del siglo XX. Actualmente preside el altar la imagen de la Virgen del Rosario desde que hace unos años la pusiera allí D. Lucas, aunque la mesa del altar sigue siendo la del puñal de San Bartolomé.

La imagen de la Virgen de la Asunción
presidía el retablo antiguo y ahora lo
hace en el retablo mayor actual
            No sabemos si el acuerdo de venta se refería a todo el retablo, y qué se hizo con las partes que no se incluyeron como retablo de San Bartolomé. En concreto con los dos cuadros que faltan de la composición original pues en las cuentas de 1.661 consta el pago de “seis pinturas para el retablo mayor” al maestro Cristóbal Pérez Teruel.

            Lo que si parece claro es que otras partes pasaron a formar parte del nuevo retablo, en concreto la imagen fija de Nuestra Sra. de la Asunción puesto que la descripción coincide y la peana de la imagen de la Patrona, que como queda dicho fue obra también de José de Arroyo.