miércoles, 27 de mayo de 2015

EL HOSPITAL DE POBRES DE NAVA




     Una institución muy antigua en nuestro pueblo y de la que tenemos escasos datos es el “HOSPITAL Y ALBERGUE DE POBRES” que al menos hasta mediados del siglo XVIII funcionó en Nava de Coca sin que, hasta la fecha tenga noticia cierta de dónde estaba ubicado.

            En la declaración que en el año 1757 hace el párroco D. Diego Jacinto de Tovía (1738 -1758) sobre el “estado de la parroquia”, asegura este sacerdote que no existe en el pueblo “monasterio ni hospital”. No obstante, en las cuentas de ese mismo año de la Cofradía de San Andrés, destinan, como cada año, una fanega de trigo para el mantenimiento del Hospital.

        Se conserva en el archivo parroquial un libro de cuentas de esta institución benéfica que va de los años 1605 a 1702 que nos ofrece datos sobre su funcionamiento. Al principio de este libro se sugiere la existencia de un libro de cuentas anterior.

De estas cuentas y otros datos del archivo queda clara la vinculación del hospital de pobres con las cofradías de Santa Catalina, San Andrés y de la Asunción que eran las encargadas de su mantenimiento con sus limosnas en trigo las cuales constituían casi el único ingreso junto con alguna limosna. 


            Las devociones de Santa Catalina, San Andrés y la Virgen María son unas de las más antiguas y con un origen más inciertos de nuestra parroquia y vemos su importancia en el hecho de las imágenes de estas advocaciones han estado colocadas, (como ahora) a ambos lados del altar mayor y la de la patrona lo ha estado hasta hace pocos años.

            Aparte de las limosnas en trigo que daban estas cofradías al hospital, sabemos de la vinculación que existía por otros documentos:



            Así, en Agosto de 1695, el maestro carpintero Bernardo Muñoz, al certificar el mal estado de la chimenea que había en la casa que servía de hospital, dice que esa casa era propiedad de la “Cofradía del Señor San Andrés”. En el acta que, unos meses después, se levanta para aprobar la reparación de los daños de esta casa se refiere a ella como “hospital antiguo”

              Y anterior a este documento existe otra mención a un hospital de pobres en las “Constituciones de la Cofradía de Santa Catalina” de las que conservamos una copia datada en 1582.

              En la última de estas ordenanzas se deja constancia de la donación que hace el regidor Benito Sánchez y su esposa, de una casa con corral  para ser utilizada como hospital, así como una cama para ese mismo uso y un majuelo para ayudar en su mantenimiento. Este documento está fechado el 21 de Enero de 1422 en lo que, particularmente, considero la referencia documental más antigua que se conserva en el archivo parroquial.

             Otra referencia a esta casa en los documentos del archivo parroquial la encontramos en la partida de defunción del párroco D. Pedro González, que en 1591 dejó en su testamento una manta nueva para servicio del hospital.

            La visita de 1734 efectuada por el Ilmo. Sr. Magdalena amenaza a la cofradía de San Andrés con liquidarla y destinar todos sus bienes al hospital, que no tenía ningún bien propio. Esa misma visita también mandó a la cofradía de San Andrés que, en vez de la fanega de trigo que daba al hospital le diese, por Navidad, 50 reales, la cofradía ofrece sólo 30 reales.


            Las cuentas apenas si aportan datos sobre el funcionamiento diario del hospital, de cuantas personas atendía y en qué consistía la atención que recibían los enfermos.

            Los gastos se refieren generalmente a gastos de reparación y mantenimiento de la propia casa: tejas, adobes, maderas, etc

           Para la atención de los enfermos suelen aparecer gastos en mantas, cantaros y jarros, una sartén,… y era habitual el gasto en cargas de paja para las camas de los pobres.

            No aparecen gastos en comida para los enfermos, ni cuentas de médicos, barberos u otro tipo de personal para la atención de las personas que ocupaban la casa hospital.


            Aunque no se atendiesen enfermos parece claro que la casa estaba habitada aunque no tengo claro por quien, quizás alguna persona que ejercía como hospitalero.

            La gestión de cuentas la llevaba a cargo el mayordomo, cargo que se renovaba con carácter anual generalmente. Al final del ejercicio se rendían cuentas del año que, como queda dicho, se solían limitar a la venta de trigo y al gasto en las pequeñas reparaciones de mantenimiento de la casa.

            De las cuentas también se desprende que, al no existir apenas gastos, solían restar remanentes dinerarios que quedaban en manos de los distintos mayordomos y, en ocasiones tuvieron que ser reclamados bajo amenaza de excomunión de los administradores morosos.

             Así, en Febrero de 1690, el notario Damián Martínez, notifica a varios antiguos mayordomos que se pusiesen al día de las deudas que mantenían con el hospital. Y consta que algunos días después, el gobernador económico, Sr. García Cevallos excomulgó a los deudores de dichas cuentas.

            Este tipo de instituciones benéficas eran bastantes comunes en la época, algunos de estos hospitales han llegado hasta nuestro días. El ejemplo más cercano lo tenemos en Coca con el Hospital de la Merced que es uno de que existieron en esa Villa.

            Durante siglos, las cofradías funcionaron como “mutuas” de atención a enfermos, viudas, huérfanos y pobres, aunque, con el tiempo la atención más importante se limitaba a todo lo relativo a la muerte y entierro de los propios cofrades y sus familias.

domingo, 8 de febrero de 2015

D. Francisco Sanz de Frutos





       De los párrocos que han pasado por nuestro pueblo, uno de los que mayor huella han dejado ha sido D. Francisco Sanz de Frutos (párroco de 1866 a 1879).
Mucha de la memoria que queda en nuestra parroquia se la debemos a este hombre de carácter, gran inquietud intelectual y fuertes convicciones religiosas.

Vayan estas notas biográficas como sencillo homenaje, agradecimiento y recuerdo hacia su persona.



Nació Francisco en el municipio segoviano de Escalona el 4 de Octubre de 1.836, en cuya parroquia fue bautizado el día 8 siguiente. Hijo de Manuel y Eugenia naturales del mismo Escalona y de Roda (Segovia)

Es su tío el sacerdote D. Gabriel de Frutos, que fue párroco de Fuente de Santa Cruz, quien le inicia en la gramática latina. Después se incorpora al seminario conciliar de Segovia en 1852.
En el seminario estudia Filosofía y Teología hasta 1861. El 3 de Mayo de 1864 obtuvo el grado de Licenciado en Sagrada Teología y alcanzó el grado de Doctor en Salamanca en Diciembre de 1880 siendo ya Penitenciario en Vitoria.

Es ordenado sacerdote el 22 de Diciembre de 1860.
           
Fue párroco de Campo de Cuellar desde Diciembre de 1.860, plaza que obtuvo por oposición.

El 4 de Octubre de 1.866, es decir, el día que cumple 30 años, toma posesión como párroco en Nava de la Asunción. Permanece en el cargo hasta el 15 de Diciembre de 1.879. A partir de esta fecha pasa a ser Canónigo Penitenciario de la Catedral de Vitoria y Rector del Seminario Diocesano de dicha ciudad.

Sustituyó en la parroquia de la Asunción al cura Licenciado D. Juan Domínguez que estuvo como tal hasta el 10 de Abril de 1.866, fecha en la que marchó como Canónigo a la Catedral de Astorga.

Su sucesor fue D. Ramón Martín Gómez que estuvo como párroco de 1.880 hasta 1.887.

En los trece años que ejerció como párroco de Nava su actividad fue ingente tanto en bien de la propia parroquia como del pueblo y sus gentes, por más que le tocase vivir en tiempos convulsos en lo político y en lo social.

En Noviembre de 1866 propone como coadjutor suyo a D. Pedro González de Cuellar hasta el 31 de Agosto de 1875 en que, tras seis meses de enfermedad no puede seguir como tal. Le sucede el hermano de D. Francisco el también sacerdote Rufino Sanz de Frutos que después sería párroco y arcipreste de Vallelado (1906)

A instancias suyas, el ayuntamiento aprueba el 12 de Abril de 1876, que el mobiliario y las instalaciones de la escuela se cedan los días festivos a la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María para la instalación de la escuela dominical en la que se imparte enseñanza “doméstica, religiosa, y social”. El primer día se matricularon más de 80 jóvenes en esta escuela.
Esta archicofradía fue fundada por S. Antonio María Claret. Los claretianos habían llegado a Segovia en 1861 y, en un principio, se dedicaban a la labor misionera predicando por las distintas parroquias. Los Padres del Inmaculado Corazón de María habían participado en unas misiones en  nuestra parroquia el año 1862 y en 1876 los Padres José Villar y José Casanova participan en otras nuevas misiones que, como queda dicho, dieron origen, entre otras cosas a la escuela dominical y a la costumbre de celebrar todos los viernes, después de misa la práctica del Calvario (Via Crucis).

Con motivo de estas misiones de 1876, D. Francisco, compra en Valladolid, por 260 reales, dos pinturas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María que recibían culto dominical y festivo de cera y diario de aceite por cuenta de su Cofradía en el Altar Mayor.  No consta si fue en ese año cuando se crea la Cofradía de los Sagrados Corazones, pero sí que ya existía por entonces.

Otro dato que indica la influencia de los misioneros claretianos en la vida parroquial de aquellos años es el hecho de que, desde la cuaresma del año 1877, se utilice para la meditación mental el libro “Camino recto y seguro para llegar al Cielo” publicado por S, Antonio María Claret en 1845 y que tuvo gran influencia y es un compendio de la moral católica de la época. Así, un monago, antes de la Misa Mayor leía desde el púlpito un capítulo, y sobre él se meditaba.

El 8 de Noviembre de 1871 solicita, por conducto del Diputado Provincial D. Santiago Llorente García, al ministerio de Fomento se concediera y remitiese la biblioteca popular que luego quedó depositada en el ayuntamiento y escuela de niños.

Son numerosas las obras que promueve para la conservación y mejora tanto del templo parroquial como del resto de los bienes de la parroquia (casa parroquial, paneras, cementerio, ermita, etc).

Realiza obras en el tejado de la iglesia en los años 1867, 1873 y 1877. También en 1877 se blanquea la iglesia, en 1869 bendice la ampliación del cementerio parroquial. Innumerables mejoras y compras de elementos para el culto.

Escribe el inventario de bienes de la iglesia de 1877 que es sin duda el más completo y documentado de los realizados hasta la fecha. Lo completa con la “Remisión a las notas” en las que aporta numerosos datos sobre la historia, orígenes y bienes de la parroquia.

Ordena el archivo parroquial, encuadernando libros de Fábrica, sacramentales, etc agrupan documentos dando origen a nuevos libros como los de testamentos o los de cuentas de las cofradías o el desaparecido de “Casa y Variedades.

Recopila y trascribe la biografía del Obispo Fray Sebastián de Arévalo y Torres natural de Nava, a quien el pueblo debe su caño y la parroquia numerosos bienes. Colabora y es uno de los más entusiastas a la hora de conseguir que la Diputación de Segovia done a la parroquia en 1869 el retrato de este obispo que hoy se conserva en la sacristía de la parroquia de Nava.



Consigue indulgencias y privilegios tanto del Papa como del obispo de Segovia. Así en uno de sus viajes a Roma trae una bendición papal al pueblo y el privilegio para la celebración de la misas en la fiesta patronal de septiembre. Estos privilegios están recogidos en los tarjetones que se conservan sobre las puertas de la sacristía de la iglesia de Nava.

Trajo también de Roma la facultad para bendecir rosarios, hábitos, coronas, estampas,  etc.

En el año 1878 opositó a un puesto en la Abadía de la Colegiata de San Ildefonso llegando hasta la terna final. Al año siguiente opositó también a un cargo en la Magistral de Burgos al tiempo que opta a la plaza de Penitenciario de la de Vitoria que finalmente obtiene.

Fue el encargado de leer la lección de apertura del curso inaugural del Seminario de Vitoria en Octubre de 1880. También participó en la redacción de los estatutos del nuevo Seminario

Murió en el seminario de Vitoria el 2 de Abril de 1.891 a los 54 años de edad aquejado de una “bronquitis capilar”. Había otorgado testamento el 30 de Septiembre de 1.876 ante el notario D. Vicente Gimeno. (Siendo párroco de Nava)

El seminario conciliar de Vitoria, donde murió, fue fundado por el segundo obispo de esa Diócesis (creada el 28/4/1862) D. Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros en 1.878, por tanto, D. Francisco debió ser el primer rector de dicho seminario, pues abrió sus puertas en Octubre de 1.880 siendo ya obispo D. Mariano Miguel Gómez Alguacil y Fernández (1881-1890). (Después Arzobispo de Valladolid de 1889 a 1891)


LOS VIAJES DE D. FRANCISCO

En los propios escritos de D. Francisco en el archivo parroquial de Nava queda constancia de los numerosos viajes y peregrinaciones en las que participó, al menos en los años que estuvo en esta parroquia:

  • En Octubre de 1876 participa en la peregrinación nacional de Santa Teresa a Roma. En este viaje pasa por el Santuario de Lourdes, atraviesa Francia, esta en Roma y “casi toda Italia”.
  • En Junio de 1877 peregrina al Pilar.
  • A Roma en 1877 ¿seguido del Pilar?
  • También en 1877 va a Avila en Agosto y a Alba de Tormes en Octubre.
  • Innumerables viajes a Cataluña.

La mayor parte de estos viajes se trata de peregrinaciones organizadas por los sectores más conservadores y ultra religiosos de la época, incluso de clara inspiración carlista.

Es más que probable que D. Francisco coincidiera en estos viajes con personas influyentes tanto en lo político como miembros de la jerarquía que marcasen su pensamiento político, social y religioso, y que luego influyesen en él a la hora de optar por las distintas oposiciones a las que se presentó y que acabaron con su nombramiento como rector del recién creado Seminario Conciliar de Vitoria y Canónigo Penitenciario de su Catedral.

Así en el viaje de 1877 a Alba de Tormes pudo coincidir con el  influyente obispo de Valladolid Fr. Fernando Blanco y Lorenzo (1875-1881) que ya había participado en la organización de la peregrinación a Roma de 1876.

En los viajes a Cataluña, y en concreto a Monserrat, es más que probable que se sintiese atraído por las ideas educativas y catequéticas que en esos años se desarrollaban en esa zona y coincidiese con personajes como San Enrique de Osso o por lo menos conociese su obra y sus fundaciones de institutos de enseñanza y que estos inspirasen lo que D. Francisco pretendía con su escuela dominical dirigida por la “Archicofradía del Inmaculado Corazón de María” cuyos estatutos estaban recogidos en el libro “Casa y Variedades” que ahora está perdido.

El caso de la peregrinación a Roma es mucho más significativo por la repercusión que este hecho tuvo en la política de la época. Promovido por la prensa católica y en primer lugar por Candido Nocedal, este acto planteado como “Primera peregrinación nacional de Santa Teresa” se convirtió, por una parte, en un acto de apoyo y desagravio hacia el Papa Pío IX que pocos años antes había perdido la soberanía de los Estados Pontificios y vivía una complicada situación política por no reconocer el Estado de Italia. Por otra parte se convirtió en una demostración de fuerza hacia el gobierno de España en una época de fuertes enfrentamientos entre los sectores más conservadores y los más liberales e incluso anticlericales.

En esta peregrinación participaron unas 8000 personas y fueron muchos los obispos, políticos, escritores, periodistas, y demás personas influyentes los que fueron hasta Roma o de alguna forma u otra promovieron la participación en el acto de desagravio al Papa. Sin duda D. Francisco realizó numerosos contactos y amistades en este viaje que le fueron muy provechosas. De hecho cuenta que durante el mismo escribió un cuaderno con sus memorias, experiencias e impresiones. Por desgracia no se conserva este cuaderno.


Del talante en lo político de D. Francisco e incluso de su militancia da cuenta el hecho de los numerosos problemas que tuvo con la justicia en los años posteriores a la proclamación de la Constitución de 1869 por las Cortes de Cádiz.

Así en 1870 recibe oficio del juez de paz D. Santiago  Llorente y García para que jurase la Constitución y D. Francisco contesta negativamente el 5 y 17 de Abril del mismo año.

Es multado y, al menos en una ocasión, tiene que pagar 900 reales, aunque también consta  que en 1871 el ayuntamiento exige una “contribución a la casa rectoral contra D. Francisco  por una dotación incobrable, toda vez que así lo había declarado el gobierno de Amadeo de Saboya porque no quiso jurar la Constitución de 1869”.
Posteriormente la Diputación Provincial decreta la absolución del pago.
El 22 de Julio de 1874 es conducido, en un carro, a las dos de la mañana, a la cárcel pública de Segovia donde permanece hasta el 1 de Agosto absuelto de la acusación de carlismo


Publicaciones y escritos

            Archivo parroquial de Nava de la Asunción.
En el archivo de la parroquia de Nava se encuentra la “huella” de D. Francisco por todas partes.
Como se ha dicho formó varios libros recopilando documentos, mandó encuadernar otros que estaban descompuestos, dotó de índices a otros, destacando los sacramentales,
De todas formas la aportación más importante al archivo es el “Inventario general de todas las alhajas, ropas y demás objetos que pertenecen a esta Iglesia de mi cargo” Comienza a escribirlo el 1 de Septiembre de 1877 y lo termina el 16 de Diciembre del mismo año.
Lo forma por orden del Obispo D. Antonio García y Fernández en circular de fecha 15 de Junio de 1877.
Completa este inventario la “Remisión a las notas” o “Índice alfabético de cosas notables recogidas en los libros parroquiales” que termina de escribir el 17 de Octubre de 1877 y que comprende unas 106 páginas manuscritas.

Otros documentos que también incorpora son:
“Indicios de autenticidad a favor de la reliquia de San Pedro Regalado”
“Relación de prácticas parroquiales” 14 páginas del libro de inventarios en que relaciona como se celebra la administración de los principales sacramentos, oficios fúnebres y distintas celebraciones de fiestas y año litúrgico.

Termina de escribir esta relación el 18 de Febrero de 1879 y el 15 de Diciembre de ese año firma haciéndose cargo de la parroquia el cura ecónomo D. Rufino Sanz de Frutos, y a su lado firma ya como Canónigo Penitenciario de la Catedral de Vitoria D. Francisco Sanz de Frutos.


-1.868 “NOVENA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA EXPIRACIÓN”
El mismo D. Francisco hace mención a este librito en varias ocasiones en sus escritos del archivo parroquial. Se imprimieron 362 ejemplares en Octubre de 1868 por 420 reales.
Los datos de su publicación los encontramos en otro libro titulado “Reseña Histórica de la Imprenta en Segovia” (1880-Imprenta de Santiuste) obra de D. Tomás Baeza González (1.816-1.891). En este libro se reseñan numerosas publicaciones todas impresas en Segovia, y en el punto 656 de dicha reseña se anota este librito como compuesto por el Licenciado Don Francisco Sanz de Frutos, Párroco de Nava de la Asunción, y estaría formado por cincuenta y cuatro páginas en 8ª. Fue impreso en 1.868 en la imprenta y librería de D. Juan de Alba.

-1887  “HISTORIA DE NTRA. SRA. DE LA CRUZ” (Vitoria, Hijos de Pujol)

-1.889 Prólogo del libro “LECTURAS EUCARISTICAS” por Estanislao Jaime de Labayru. Este libro fue editado por primera vez en Bilbao. Destacar en este caso la relevancia del autor del libro en su época, sobre todo en la sociedad vasca donde todavía es reconocida su obra “Historia General del Señorío de Vizcaya”

Poema dedicado a D. Francisco
-1.885 Revista Bascongada. Consta que colaboró con esta publicación, aunque no he encontrado en que consistió dicha colaboración, aunque he encontrado un poema o canto editado en euskera con una dedicatoria a  D. Francisco como rector del seminario de Vitoria.  
Bitoriako abadegeyen ikastegi barriari, agur bat. Don Francisco Sanz de Frutos, bertako erretore jaunari
Un saludo al nuevo seminario de Vitoria.
                             Al rector del mismo, Don Francisco Sanz de Frutos.
En la Revista Bascongada aparece publicada, con fecha 6 de Abril de 1891, su reseña biográfica en la sección de “Apuntes necrológicos”

-Diario de su peregrinación a Roma que como queda dicho no se conserva más que la referencia que hace el mismo sacerdote.

-Discurso inaugural leído el 10 de octubre de 1880 en la apertura del nuevo Seminario Conciliar de San Prudencio y San Ignacio de la ciudad de Vitoria. Editor: Vda. de Iturme. 31 páginas.

-Discurso leido el dia 8 de octubre de 1883 en la solemne apertura del curso académico de 1883 a 1884 en el Seminario Conciliar de S. Prudencio y S. Ignacio de esta ciudad por el Dr. D. Francisco Sanz de Frutos ... Imprenta de Cipriano Guinea 1883.
            Se trata de  un cuaderno de 39 páginas de 21 cms.

domingo, 16 de noviembre de 2014

LA ERMITA DE SAN SEBASTIÁN

Imagen de San Sebastián
Tuvo nuestro pueblo dos ermitas, una en cada una de las 
entradas principales.

Se conserva la ermita del Humilladero, que ha crecido hasta ser Santuario donde veneramos a nuestro Patrón el Santísimo Cristo de la Expiración, y se ha perdido la que, en el otro extremo del pueblo veneraba a San Sebastián.

El culto a San Sebastián es uno de los más extendidos en toda la cristiandad occidental, y de una forma especial en la Ribera del Duero Castellana.

La razón de esta especial devoción es que se ha considerado a este mártir como especial protector contra la peste y otras enfermedades contagiosas.

El hecho de considerar la peste como una enfermedad que atacaba de forma caprichosa y fulminante, como si fuera una flecha, hizo que la gente invocase al Santo asaetado para que les protegiese de este tipo de males, y, en nuestro caso, al colocar su ermita en la entrada del pueblo se dotaba a todos sus habitantes de un valioso escudo protector contra epidemias que, en numerosas ocasiones asolaron estas tierras.

La primera mención que encontramos en los libros parroquiales de la ermita de San Sebastián es la misma que la referida a la ermita del Humilladero:

En la partida de defunción del párroco D. Pedro González, difunto el 8 de Octubre de 1591, dejó, junto al donativo para el Humilladero, un ducado para la obra de la ermita de San Sebastián.

No sabemos si se refiere a obras de construcción o reparación, aunque seguramente el origen primero del edificio tiene que ser muy cercano a esa fecha de 1591.

Unos años después, en 1612, el párroco D. Lázaro Navarro, declara la existencia de este recinto como una de las construcciones de culto existentes en la parroquia.

Declara este párroco que, tanto el Humilladero como la ermita de San Sebastián se construyeron con donativos de los devotos, donde acuden con sus procesiones.

Por las cuentas de Fábrica sabemos de una reparación que se realizó en el año 1640 con lo que ganaron cuatro cuadrillas de segadores trabajando seguramente alguna fiesta, y la Visita de 1706 señala que la ermita estaba tan indecente que prohíbe en ella todo culto divino hasta que “los vecinos, justicia y regimiento la aderezaran.

Según recoge D. Francisco Sanz de Frutos, esta ermita estaba
“entre la carra Segovia y camino antiguo de Coca y Santa María, punto oriente del pueblo, tocando en la unión de campos y el arroyo de su nombre que viene por la ronda meridional de esta Villa”.











                         LA DEVOCIÓN A SAN SEBASTIAN.

A tenor de lo que se desprende de los libros parroquiales, en nuestro pueblo, la devoción a San Sebastián ha estado muy unida a la de San Blas, otro santo protector contra enfermedades.

Reliquia de San Blas ¿y San Sebastián?
Así en el inventario de 1632, que es el segundo más antiguo que se conserva después del de 1611, se describe el cofre que aún se conserva en la iglesia con la reliquia de San Blas. En este inventario se afirma que las reliquias contenidas en el arquita pertenecen a San Sebastián y San Blas.

Existía también una cofradía que honraba a San Sebastián y que, casualmente celebraba su cabildo principal el día 3 de Febrero festividad de San Blas. Ese mismo día celebraban el oficio general
por los hermanos difuntos.

También sabemos que en el año 1770 el matrimonio formado por Thomas Abel y María Gómez, cofrades de San Sebastián, se comprometieron a vestir las dos imágenes a cambio de no ser oficiales, no pagar rodeo (cuota) y ser encomendados en los cabildos.

De esta cofradía tenemos noticias, además, por un libro de cuentas que va de los años 1734 a 1779 que es el último del que hay noticia de la existencia de esta institución.

Lo último que se recoge en estas cuentas es el nombramiento de oficiales para el año 1781 así como una lista o tabla de cofrades.

     

                 LA IMAGEN


Es difícil saber si la imagen que actualmente conservamos en la parroquia es la que se veneraba en su antigua ermita pues no aparece inventariada en las relaciones más antiguas.

Sin duda la razón de no aparecer en los primeros inventarios es que estos se refieren a los bienes custodiados en el templo parroquial y no los que estaban fuera y además estarían bajo la tutela de la correspondiente cofradía.

Sin embargo la imagen parece contemporánea de la de San Blas, y esta sí aparece inventariada en 1632.

Una vez desaparecida su ermita, la imagen de San Sebastián estuvo, en distintas épocas en la ermita del Santo Cristo y en otras etapas se la veneraba en el altar de Santa Águeda que es el actual de la Virgen del Pilar.

Ahora hace equilibrios encima del altar de la Virgen del Rosario…

Su barrio, que es el del Caño, celebró su fiesta durante muchos años y desde antiguo. Así en 1851 hizo fiesta el 15 de Febrero junto con el Barrio de San Roque, y en 1879 la celebró el 21 de Enero.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La ermita hace 200 años



            Si volviésemos la vista atrás 200 años, hasta 1814, veríamos con tristeza como la ermita del Santo Cristo de nuestro pueblo estaba casi totalmente arruinada.

            Años de desgracias y escasez en el país, y sobre todo la acción de los franceses provocó ese ruinoso estado.

            Incluso en las cuentas de 1815 se apunta un ingreso de 40 reales producto de la venta de maderas viejas procedentes de la “ruina de la ermita”.

            Desde Septiembre de 1803 había ejercido como mayordomo de la Devoción D. Juan Sedeño, y, a su muerte, siguió ejerciendo el cargo de administrar los bienes del Cristo su hija María Eugenia Sedeño.

            Se mantenían unas pocas reses lanares, propiedad de la ermita, pero estas también fueron mermando.

            A pesar de todo, en todos estos años (1803 a 1814) se celebró la función correspondiente al mes de Septiembre y se gastaban 10 reales en el refresco del día de la víspera.

            Sin embargo sólo consta que se celebrase en dos años la novena que se solía celebrar en primavera.

            Casualmente, la primera fue en 1808, año del levantamiento contra los franceses, y en ella se recogieron 600 reales de limosna y 11 fanegas de trigo.

            La segunda fue a principios de Junio de 1813 y la limosna de trigo de esta novena se juntó con el trigo, recogido el día de la función.

            En la colecta de la función de 1814 se hace mención expresa al trigo ofrecido por meter al Cristo en su ermita.

            Son años en que, a pesar de la escasez y penurias padecidas, se recogieron importantes limosnas de trigo que, por aquellos años llegó a tener un precio importante.

            Así, las 7 fanegas y 1 cuartillo recogido de limosna en 1811 se vendieron al año siguiente, (año de terribles hambrunas) a razón de 180 reales fanega, cuando en 1808 la fanega se había vendido a 26 reales.

            En el caso opuesto están los años 1803 y 1804. El primero se recogió sólo 2 fanegas de trigo que se repartieron a los pobres “en el siguiente miserable año en pan cocido por orden del cura párroco”.

            El cura párroco de todos eses años fue D. Casimiro Martín…

            Por aquellos años se habían empezado a realizar enterramientos en la ermita y sus aledaños, pues se empezaban a prohibir los enterramientos en la Iglesia parroquial y a sacar los cementerios del centro de los pueblos.

Así, en 1809, se gastaron 75 reales en cubrir y allanar varias sepulturas de la ermita.

            Sabemos que en Noviembre de 1810 fueron enterrados en la ermita del Cristo tres guerrilleros pertenecientes a la partida de Diego de la Fuente “Puchas” (Libro de difuntos de 1773-1813 folio 218 vuelto) (Nota del libro “Los acontecimientos de Coca…”

            En los años siguientes se dotaron también partidas para “reparo en el embaldosado de varias sepultura”.

          
  También de esos años proviene la costumbre, que se mantuvo durante mucho tiempo, de que ardiese una lámpara de aceite ante la imagen del Cristo de la Expiración desde el anochecer hasta el amanecer.

            La mayordoma María Eugenia Sedeño advierte que recibió el encargo de encender la lámpara por “desearlo así el pueblo”.

            Se fijó el gasto anual de aceite en arroba y media.

            Esta misma mayordoma presenta cuentas en Enero de 1816 en las que se da razón de lo gastado en la reconstrucción de la ermita. Obra que llevó a cabo el maestro Mateo González y que ascendió a 7320 reales, aunque muchos trabajos se hicieron de limosna.

            Los franceses estuvieron acantonados en el castillo de Coca durante la guerra de la Independencia, siendo nuestro pueblo zona de paso de convoys, ir y venir de correos y prisioneros, algunos muertos y enterrados en nuestro pueblo. Algunos militares franceses también fijaron su residencia en algunas casas del pueblo, incluida la rectoral.

            También algún vecino nuestro pereció en Coca por participar en una revuelta contra las tropas francesas.

martes, 29 de julio de 2014

EXPOSICION CON MOTIVO DEL 275 ANIVERSARIO DE LA IGLESIA

 
Con motivo del 275 aniversario de la bendición de la Iglesia Parroquial de Nava, la COFRADIA DEL SANTO CRISTO Y  LA VIRGEN ha organizado una muestra del patrimonio y objetos de culto que se conservan en la iglesia.

Del 9 al 17 de Agosto, en horario de mañana y tarde se podrá visitar esta muestra en la que se hace un repaso por la historia de nuestra parroquia a través de los objetos de culto, imagenes y altares que han llegado hasta nuestros días.



domingo, 22 de junio de 2014

PATRIMONIO PERDIDO



            En la memoria de todos están los obsequios con los que el Obispo Fray Sebastián benefició a nuestra parroquia y a todo el pueblo.

El “caño del obispo” o los candelabros de plata y la custodia que todavía se utilizan en los actos de culto de la parroquia son, sin duda los mejores ejemplos.

Hay otros elementos menos conocidos, muchos de ellos perdidos para siempre y alguno que quizás todavía se pueda recuperar…

Entre estos últimos está la RELIQUIA DE SAN PEDRO REGALADO.

Apenas queda recuerdo de este rico relicario que en el año 1693 donó Fray Sebastián. Cuatro años después del regalo del resto de la plata que fue en 1689.

No existe en el archivo parroquial documento que acredite esta donación ni la autenticidad de la reliquia del patrón de Valladolid. Sí existen numerosas referencias en los distintos inventarios y en las relaciones de joyas que se conservaban en las casas particulares de los parroquianos para evitar robos en el patrimonio.

El primer inventario en el que aparece mencionada esta joya es en el de 1697, pero, como siempre ocurre en el archivo parroquial, es la reseña del inventario de 1877 en el que la descripción que hace D. Francisco Sanz de Frutos es más completa y minuciosa:


 Una reliquia de San Pedro Regalado (difunto en 30 de Marzo de 1456, a los 66 de edad) inventariada en 1697 fol. 68  en estos términos: “Otra caja con su funda, donde esta reliquia de San Pedro Regalado, hecha en forma de pirámide, y guarnecida de plata y vidrieras cristalinas. La cual dio el Sr. Obispo de Osma” Pesa dos libras menos media onza. El pie y el árbol son como de cáliz, todo cincelado, y en la 2ª onda de las tres de aquel, hay un escudo episcopal, otro con las cinco llagas del Serafín de Asís, y otro con una cruz atravesada por dos brazos. En la onda inferior el rótulo de su ser y origen como en el número 127 precedente. Corónala un San Pedro Regalado, monje, predicando. Plata maciza y de cinco centímetros de alto. La caja piramidal es un triangulo con tres vidrieras (la una rota) que mide 13 centímetros alto – 10 idem ancho por la base y otros dos idem en su cúspide . La reliquia examinada primero por el Licdo. D. Gabino Herrero y Pascual (55) médico cirujano actual de esta Villa, y después por el Dor. D. Severo Muñoz y Sanz, médico cirujano de Sta. María de Nieva, resulta ser el hueso segundo metatarsiano del pie izquierdo, y mide seis centímetros y medio de longitud. Está engastado en dos cilindros de plata y casi íntegro.


Libro sobre la vida de S. Pedro Regalado

La explicación de cómo Fray Sebastián se pudo hacer con esta reliquia y por tanto de su autenticad la tenemos en el relato histórico que sobre la vida del santo franciscano (beatificado en 1683 y canonizado en 1746) hace D. Matias Sangrador Vitores en 1859.

Tras ser beatificado en 1683 se construye en La Aguilera (Burgos), perteneciente al obispado de Osma, una nueva capilla barroca donde se trasladan los restos del nuevo beato.

Esta capilla es bendecida el 14 de Mayo de 1692 y asiste a esa bendición nuestro paisano fray Sebastián de Arévalo y Torres (1619-1704) que fue obispo de Osma entre los años 1682 a 1704. Fray Sebastián era fraile franciscano como el propio San Pedro Regalado (1390-1456) y le acompañaron en los tres días de celebración los obispos  Fray Simón García Pedrejón (obispo de Oviedo de 1682 a 1696) y Fray Fernando de Guzmán y Portocarrero (Obispo de Segovia de 1688 a 1694). También franciscanos.

El Obispo de Oviedo tenía el cargo de “Guardián de la Aguilera” y costeó buena parte del nuevo sepulcro.

Previo al traslado de los restos del nuevo beato se hizo un inventario de los huesos encontrados. Consta, y está documentado, que Fray Sebastián regaló a Fray Simón García dos reliquias de San Pedro. Una de ellas es una paletilla o espaldilla que se conserva en la catedral de Oviedo y aparece mencionada en numerosos escritos.

No es, por tanto raro que el propio Fray Sebastián conservase otras reliquias y una de ellas la regalase, ricamente adornada, a la parroquia donde fue bautizado, en la que conservaba familia y numerosos amigos y con la que seguía manteniendo fuertes vínculos.

Sepulcro del Santo en La Aguilera (Burgos)
La reliquia de San Pedro Regalado era venerada en su fiesta los días 13 de Mayo de cada año, y durante muchos años se conservaba en la casa particular de algún parroquiano para evitar su expolio… Al final no fue posible.

Seguramente la celebración de la Virgen de Fátima el mismo día 13 de Mayo a partir de los años 50 hizo que se fuera perdiendo la devoción a San Pedro Regalado y el recuerdo de su reliquia. La imagen de la Virgen de Fátima fue adquirida en 1954.

En 1947, el párroco D. Tirso Rodao, afirma en su costumbrero que la reliquia se sigue venerando después de la misa del día de su fiesta, y la última mención que he encontrado de esta pieza es de un inventario del 30 de Septiembre de 1957.

Ojala algún día podamos recuperar esta reliquia, parte de nuestro patrimonio…